domingo, 23 de febrero de 2014

Ataque

Olía a ceniza.

La respiración entrecortada de Jak se mezclaba entre el humo.


Permaneció parado, inmóvil, a la espera de que algún ruido lo alertara, buscando algún rastro de vida inerte.


No había nadie.


Unos pasos salieron por detrás de una esquina, acercándose a él veloces y torpes.


Antes de que pudiera apartarse, un autómata con prisa lo empujo, golpeándolo contra la pared.


Jak cayó al suelo.


- ¡ PIRATAS DEL AIRE ! -  Gritaba al mismo tiempo que se alejaba hasta perderse en la densa niebla.


Entonces levantó la vista y lo vio.


Entre el cielo cubierto de llamas se alzaba un navío que bombardeaba Siro desde las nubes mientras sacudía en lo alto de su mástil la calavera negra.


Un nuevo proyectil salió disparado de sus cañones en dirección a Jak.


Se abalanzó de un salto al interior del taller justo antes del impacto. 


Entró rápidamente en el interior y se dio cuenta de que Marvin ya no estaba.  


Sabía lo que tenía que hacer. Debía abandonar la ciudad de la niebla antes de que quedase completamente destruida.


Metió rápidamente lo que pudo en un pequeño saco. Cuando estaba a punto de salir descubrió un brillo familiar.


Ahí yacía. Con las sacudidas de los disparos se había ido deslizando poco a poco, desde la mesa a los pies de Jak.


Dudó unos segundos hasta que un tercer cañonazo despejó sus dudas.


Recogió la esfera dorada. Comenzó su carrera a través de las ruinas de bronce y el caos entre los ciudadanos que como él corrían para salvar sus vidas.