Los disparos cesaron.
Jak echó un vistazo a su
alrededor, pero sólo pudo ver una tormenta de polvo. Dejó de correr, y de
pronto se dio cuenta.
El cielo escupía destellos.
Una lluvia de piratas sedientos
de sangre descendía en botes individuales de asalto desde el barco y
atravesando la tormenta de polvo llegaba al suelo.
Cada golpe seco que escuchaba
Jak en el asfalto, significaba que había aterrizado una nueva amenaza para él.
Algunos caían demasiado cerca.
Optó por refugiarse en los
restos de una de las casas. Apartó un cuerpo que yacía junto a una pared que
aún se mantenía en pie y esperó oculto entre los escombros.
No se oían ya gritos.
Seguramente los piratas ya habían tomado la ciudad o al menos la mayor parte.
Tenía que llegar al río.
Levantó Jak la cabeza por encima
de la pared, justo la altura necesaria para echar un vistazo a su alrededor.
A unos pocos metros, fuera, dos
bots piratas arrastraban por la calle a uno de los pocos supervivientes que
trataban de escapar.
Lo dejaron caer.
- - ¿Dónde está? – Preguntó uno de
ellos.
- - No sé… que es lo que quieren… - Contestó débilmente el hombre tendido en
el suelo.
El robot sacó una pistola del
traje y lo encañonó con el arma.
- - ¡Espera! ¡Nooo! ¡Noooo…! -
Un disparo interrumpió su frase.
- - No perdamos más el tiempo. - Ordenó. Y los dos asesinos siguieron su
camino.
Jak se quedó completamente
inmóvil durante toda la escena. Unos minutos después consiguió volver en sí y
se preparó para correr.
Todo parecía ahora despejado.
Echó un último vistazo y salió sigilosamente de su escondite.
Apenas había cruzado la calle
cuando algo salió de una esquina y lo golpeó por detrás.
Todo se volvió negro.