- Disculpe. ¿Es aquí donde arregla...? Ya sabe.
Aquella pregunta de bienvenida despertó a Jak de su aturdimiento. Alzó la vista suavemente para contemplar aquella masa de cables que doblaba su tamaño.
Asintió muy lentamente con la cabeza, intentando hacer el menor movimiento posible, como si de una fiera a punto de saltar a por su presa se tratase.
Como el chico no reaccionaba, volvió a probar de nuevo:
- Verás, el otro día Marvin perdió esto en un accidente, ¿sabe? - Añadió señalándose a si mismo.
- Entiendo... - Por fin Jak parecía responder.
- Creo que tengo algo que le puede servir, pero tratándose de algo así no va a ser barato.
- ¿De cuánto estamos hablando?
Jak se introdujo en el interior del recinto y a los pocos minutos volvió a aparecer con una enorme plancha dorada en las dos manos.
- Es de una buena aleación y costosa de elaborar. Serían unos 400 cristales negros. - Confirmó.
- Pero esos son muchos cristales! ¡Marvin no tiene tantos cristales!.
Jak retrocedió unos pasos temiendo que aquella cosa se le echara encima de uno momento a otro.
- ¡Espera! ¡Marvin tiene algo mejor que dinero! - Dijo sacando algo de una bolsa de cuero marrón.
Le mostró una bola del tamaño de su mano que brillaba cuando era expuesta a la luz del pequeño flexo.
- Mira, brilla. Tiene mucho valor.
- ¿Qué es exactamente?
- Marvin no sabe pero es bonita. Seguro que vale muchos cristales. - Insistió ofreciéndosela.
Tomó la esfera con desconfianza de sus fríos dedos metalizados e hizo señas invitándole a entrar en la parte trasera encubierta por una cortina empolvada y gris.
Las dos siguientes horas fueron testigos de la prolongada charla del martillo parlante, del movimiento de las roscas, del enjambre de tornillos salpicando las baldosas, del soplete que escupía intermitente, bolas en llamas cuando la manecilla de un apartado reloj así lo marcaba.
¡Pam! Toc Tuc ¡Pam! ¡Frgg!
Y otra vez.
¡Pam! Toc Tuc ¡Pam! ¡Frgg!
Y otra
¡Pam! Toc Tuc ¡Pam! ¡Frgg!
Y otra... y otra... y otra... hasta que una explosión hizo callar al resto.
¡PUUUUMMM!
- Marvin se ha asustado.
- Yo... yo no he sido... viene de fuera...
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